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LOS JÓVENES Y LOS PROFESIONALES SON LOS PRINCIPALES AFECTADOS: Partidos no tienen al empleo como base del desarrollo

2015-01-05


A pesar de que es uno de los temas que más preocupa en el país y a nivel mundial, su descuido en Bolivia se ha hecho evidente en los programas presentados por los cinco candidatos a la Presidencia en las elecciones generales de octubre 2014.

Isabel Mercado, La Paz
A los 26 años, Francisco Vélez ha saboreado tanto el éxito como la decepción. Estudiante brillante desde el bachillerato, pudo acceder a una educación privilegiada en una de las mejores universidades del mundo. Llegó a graduarse como matemático en el cuadro de honor de su universidad y, al culminar su doctorado,  regresó a Bolivia.  Acá se confrontó con una realidad concreta: la dificultad de ubicar a un doctor en matemáticas en el mercado laboral.  Finalmente, luego de postular a varios trabajos dentro y fuera del país, fue contratado por una empresa electrónica en Brasil.

Estefany Humérez se graduó como psicopedagoga de la carrera de Ciencias de la Educación en la Universidad Pública de El Alto (UPEA). Lo suyo fue la culminación de un sueño: es la primera graduada de una universidad en toda su familia. Su padre es carpintero y su madre vendedora, pero ambos hicieron todos los sacrificios para que su  primogénita sea profesional. Estefany puso mucho de su parte; durante toda la carrera trabajó para mantenerse. Finalmente, con el título en puertas, pasó más de un año buscando un trabajo. La aceptaron como pasante en algunas instituciones, pero, a la hora de firmar un contrato, llegaban las excusas. La necesidad y el desaliento hicieron presa de la joven de 25 años y terminó trabajando como vendedora en una óptica de la zona Sur de La Paz.

Estos dos testimonios reflejan una preocupación a nivel nacional y global. Hace algunos días,  Página Siete publicó un reporte que indica que la falta de oportunidades de empleo formal y  en espacios profesionales  es uno de los dos aspectos que más preocupan a los jóvenes bolivianos (el otro es el embarazo adolescente).

El desempleo juvenil en países de Europa como España, Italia o Portugal es un drama que viene gestándose desde antes del estallido de la crisis financiera en 2007, a tal punto que se habla de "una generación perdida". En España, país que lidera la crisis del paro europeo, la tasa de desempleo llega al 53,8% y se supone la cuarta parte de ellos son menores de 25 años.

En América Latina, la tasa promedio de desempleo está en 13%, mientras que en Bolivia, según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA),  el desempleo bordea el 7% (3,2% de acuerdo con el Gobierno). En el caso de la juventud, el Gobierno no da indicadores oficiales, pero organizaciones independientes indican que el desempleo asciende a más del  13%.

"El tema no es empleabilidad; no es que al joven boliviano le falten competencias: es que no hay un aparato productivo que demande su trabajo", comenta Enrique Velazco, director de Inaset y especialista en temas de empleo. "El problema no es tanto la desocupación, sino la inmensa cantidad de jóvenes que se forman en las universidades y no pueden conseguir un empleo formal; por eso terminan trabajando en todo menos en sus profesiones", agrega.

 Otro reporte de este medio, señala que hasta 2013, en las aulas de las casi 60 casas de estudios superiores del país -entre públicas y privadas-, 533.512 estudiantes están a punto de salir como profesionales al mercado laboral. El 51% son mujeres

El tema del empleo –y específicamente del empleo juvenil-, no es una prioridad en la agenda de los gobiernos y su incorporación en los planes de las diferentes candidaturas que aspiran a la silla presidencial este 12 de octubre, es más o menos marginal.

Un problema estructural

En Bolivia, durante los últimos años, las cifras oficiales de desempleo se han ido reduciendo. Sin embargo, son muchos los expertos e instituciones dedicadas a temas laborales que advierten que el problema del empleo y los salarios se encubre con la informalidad. Más del 70% de la población boliviana trabaja en la informalidad o el cuentapropismo, y las oportunidades de empleo formal son reducidas y los salarios precarios. Esta situación tiende a hacerse más crítica con la gran cantidad de nuevos profesionales que incursionan en el mercado laboral con la aspiración de un empleo y salario dignos. Muchos de ellos se ven obligados a buscar opciones fuera del país o trabajar en otras ocupaciones, frecuentemente en la informalidad.

El problema estaría en que hay oferta de profesionales, pero no la misma demanda en el mercado. "El tema no pasa por programa aislado de capacitación, sino por el lugar que se le da al empleo en la concepción del desarrollo. (Por eso) sólo se va a resolver cuando el país conciba una forma de desarrollo donde el empleo y el trabajo humano jueguen un papel determinante en el crecimiento y la distribución de los recursos", agrega Enrique Velazco, quien está convencido de que los esfuerzos que se realizan desde el Estado para apoyar pequeños emprendimientos, sólo refuerzan el cuentapropismo, no así la productividad.

 "Se piensa que si uno resuelve el crecimiento vía inversiones o explotación de recursos naturales, automáticamente va a crear empleo. Es decir, el empleo es un subproducto de otras variables, una consecuencia de la inversión y el crecimiento -como se ve en la actual política económica-. Nuestra economía no genera demanda porque no tiene la capacitad de dar empleo formal; la explotación de recursos naturales no demanda gran cantidad de empleos, sólo la producción con valor agregado es capaz de generar mercados y con ello más y mejores empleos", sostiene y menciona que a ello se atribuye la precarización del salario y el hecho de que cada vez más, en la familia deban trabajar madre, padre, los hijos e incluso los niños.

"Los jóvenes quieren un empleo formal, con buen horario, con salario digno, con seguridad, que les permita crecer en su campo, pero, ¿quién les va a dar ese empleo?  Si les preguntamos a los empresarios también nos van a decir lo que quieren o necesitan, pero con las actuales condiciones tributarias y las cargas que significan las contrataciones, no están interesados en contrataciones formales", asegura el especialista.

 

Los programas de  gobierno

Según Velazco, las propuestas de los partidos políticos para estas elecciones  -a excepción del Partido Verde de Bolivia que plantea un desarrollo sin extractivismo- están centradas en el desarrollo de los sectores estratégicos, en la industrialización de los recursos naturales, no así en el valor del trabajo formal y del salario justo como mecanismo de redistribución y lucha contra la pobreza.

"El Movimiento Sin Miedo pone al empleo como uno de sus pilares, aunque con una visión que dista de colocar al esfuerzo del ser humano –el trabajo y el salario- como el eje de su política. (Sin embargo) es el único que habla sobre el salario como vía de redistribución del ingreso", sostiene.

Si bien todos los programas de gobierno mencionan la necesidad de desarrollar el aparato productivo y generar puestos de trabajo, no se coincide en una visión de priorización y valorización del trabajo y el empleo como la base del desarrollo.

"Las reglas de juego están torcidas en favor del capital y no del empleo. Los programas de gobierno hay que verlos en esta lógica común. Todos hablan de inversión y no de aprovechar el recurso humano como base de la creación de valor. Son tres cegueras: la teórica, que piensa que si se invierte se genera empleo; la ceguera ideológica, que habla del capitalismo explotador o depredador, y supone que porque tenemos la propiedad de los recursos naturales, hemos traspasado la ideología capitalista, cuando en la práctica todos los programas que se están ofreciendo actualmente son neoliberales; y la ceguera política, pues es mucho más cómodo para concentrar el ingreso y redistribuirlo vía rentas y bonos -porque sin mayor esfuerzo da réditos políticos- que hacer que el salario formal y digno sea la base de la lucha contra la pobreza", añade Velazco.

En su opinión, los políticos, al margen de su ideología, comparten estas tres cegueras. "La generación de empleo es la antesala al Vivir Bien. No se puede vivir bien si no tienes un empleo y salario dignos; ése debería ser el eje central de la política pública, a lo que se deben añadir las reformas de las políticas  tributarias y financieras y la apuesta por la competitividad".

Los datos sobre  el empleo en Bolivia

 Trabajadores La PEA es de 2,3 millones de personas, de un total de 10,3 millones de habitantes que tiene Bolivia, según recientes datos del INE.

Cifras oficiales Según el Ministerio de Economía y Finanzas, la tasa de desempleo abierto urbana en Bolivia bajó de 8,2, en 2005, a 3,2%, en 2012.

Informalidad Las cifras de desempleo se encubren en la informalidad que, según diversos estudios,  bordea el 70% de la población.

Puntos de vista

Martín Pérez economista
"El desempleo afecta sobre todo a los jóvenes"

Tanto los diagnósticos como las propuestas relacionadas al empleo deben adecuarse a una nueva lectura de la realidad. Aunque las cifras del desempleo son menores en el país, por el crecimiento de la inversión pública como factor que genera empleabilidad, se  necesita generar mejor calidad de fuentes de empleo con mejores salarios y eso sólo se logra con un clima de mayor productividad y competitividad con valor agregado.

Cada año,  miles de jóvenes bolivianos incursionan en el mercado laboral. Muchos de ellos no consiguen obtener una fuente de empleo y deben dedicarse a otras tareas, frecuentemente  en la informalidad, que implica condiciones de subempleo. Es ahí donde se debe atacar con una nueva visión sobre empleo digno.

Los jóvenes en todo el mundo se han convertido en un factor de movilización sobre la calidad del empleo y la necesidad de los Estados no solamente de crear determinada cantidad de fuentes de empleo, sino cualificar el trabajo, dando oportunidades de desarrollo.

El buen momento económico que vive el país es un espacio de oportunidades para desarrollar mejores políticas de empleo que consideren sobre todo a los jóvenes. No sólo se trata de que estén ocupados, sino que puedan contribuir a mejorar la productividad del país y en ello es indispensable la alianza público-privada.

Las propuestas de los partidos políticos para estas elecciones  -a excepción del Partido Verde de Bolivia que plantea un desarrollo sin extractivismo- están centradas en el desarrollo de los sectores estratégicos.

 

Partidos no tienen al empleo como base del desarrollo

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